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¿Qué es un coma inducido?
Para proteger al cerebro en casos de accidente o enfermedad, se puede inducir al paciente a un coma. Así se reduce la actividad cerebral y puede evitarse un daño mayor.
Fecha de publicación: 4/27/06, Por , Periodista de Clínica Alemana
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Un coma inducido es cuando se seda a un paciente para reducir su consumo de oxígeno y energía, y poner al cerebro a "dormir". Mientras tanto, se monitorea su actividad. 

Se busca proteger el cerebro manteniendo al paciente profundamente sedado y así darle tiempo al cuerpo para recuperarse, ya que en este estado, el órgano necesita menos sangre, oxígeno y glucosa.

"El coma inducido es utilizado en el caso de que una patología o herida cerebral provoque un aumento de la presión intracraneana o para que el paciente se acostumbre, por ejemplo, a una ventilación mecánica que va a durar más de lo habitual, o porque se necesita que no consuma mucho oxígeno, que no se mueva o no tosa", dice el doctor José Miguel Montes, anestesista y jefe técnico de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Adulto de Clínica Alemana.

El aumento de la presión intracraneana puede ser causado por una herida en el cerebro, un fuerte golpe, un tumor, un paro o una infección, entre otros. En estos casos, algunos fluidos se acumulan en el cerebro, lo presionan y hace que éste se hinche, pero como el cráneo es rígido e impide que se expanda, la presión interna aumenta.

La clave es proteger el cerebro de una lesión secundaria que se podría provocar por la alta presión interna; porque si bien una hinchazón es un mecanismo del cuerpo para reparar, en el cerebro puede ser dañino, ya que si la presión no es reducida, algunas partes de este órgano dejan de recibir sangre oxigenada.

Como al mantener al paciente en coma inducido se reducen el flujo de la sangre y el metabolismo del cerebro, los vasos sanguíneos se adelgazan, disminuye la hinchazón y con esto, un potencial daño cerebral anexo.

El tiempo que se puede mantener a una persona en coma farmacológico dependerá de él mismo y de la causa que llevó a inducirlo al coma. Pueden ser días o meses.

Chequeo de las secuelas dejadas por la lesión
Las dosis de sedantes pueden empezar a disminuirse para ir despertando al paciente cuando -en el caso de presión intracraneana alta- el cerebro empieza a responsabilizarse adecuadamente de la respiración y de mantener la presión sanguínea correcta por más de 24 horas. Además, es necesario comprobar una mejoría en el estado del paciente, debida por ejemplo, a la disminución de las hemorragias. Sin embargo, se deben ir haciendo múltiples exámenes para asegurarse de que no sea una salida anticipada.

En el caso de una enfermedad grave, como neumonía, se despierta al paciente cuando los parámetros de ventilación, oxigenación e infección van mejorando. Como regla general, es cuando la patología que lo causó ya fue superada.

Cuánto se demore en despertar dependerá del estado y edad del paciente y de los fármacos administrados. Pueden ser varios días.

 A medida que la persona va saliendo del coma se podrán ir viendo las secuelas neurológicas reales que han quedado. "Cuando van despertando se empieza la rehabilitación con fonoaudiólogo, sicólogo y kinesiólogo. Después de tres meses de haber despertado del coma, se hacen varios tests neurológicos y sicológicos simples que miden la capacidad de concentración, de movimiento y de lenguaje. Es un proceso largo", explica el doctor Montes.

El estado final del paciente dependerá del daño primario que sufrió. Mientras menor haya sido la lesión, mayor es la posibilidad de que se recupere completamente.

Precauciones y riesgos
El doctor Montes asegura que mantener a una persona en coma tiene sus riesgos, como la formación de coágulos, el desarrollo de una infección pulmonar por no toser y la formación de escaras por no moverse. Entonces, se busca hacer una acción que, realmente, sea un beneficio.

Por otro lado, hay peligro si se manejan mal los fármacos y sus dosis, porque pueden bajar la presión y el nivel respiratorio. Además, dependiendo del paciente y de los fármacos, el cuerpo se puede acostumbrar a éstos y a las máquinas que lo mantienen con vida.

Por eso no es recomendable aplicarlo a cualquier persona ni por mucho tiempo, a menos que sea estrictamente necesario, lo que ocurre en casos de patologías graves; de lo contrario, se utilizaría anestesia por un tiempo corto, como el necesario para una operación.


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