Los sistemas reproductores femenino y masculino son los encargados de garantizar la reproducción humana y una serie de funciones asociadas. Se componen de las gónadas, órganos sexuales donde se forman los gametos y producen las hormonas sexuales, las vías genitales y los genitales externos.
El Ciclo Menstrual:
El ciclo menstrual constituye el periodo durante el cual el organismo de la mujer se prepara para un eventual embarazo. Comienza el primer día de la menstruación y termina el primer día de la siguiente. En general, tiene una duración promedio de 28 días, pero se considera normal entre 21 y 35 días.
Todas las mujeres normales nacen con alrededor de 300 mil óvulos en sus ovarios, que se encuentran en estado inmaduro. El inicio del desarrollo sexual durante la pubertad motiva la maduración del primer óvulo y, por lo tanto, es el comienzo del primer ciclo menstrual, situación que en promedio ocurre a la edad de 12 años y que se denomina menarquia.
Esta condición marca el inicio de la etapa fértil que se extiende hasta la última menstruación, conocida como menopausia. Durante este lapso madura un óvulo cada mes, llegando a repetirse el fenómeno alrededor de 500 veces durante toda la vida reproductiva.
El ciclo menstrual tiene dos fases, la folicular, que se extiende desde la menstruación hasta la ovulación y la lútea, que comprende el periodo postovulatorio hasta la siguiente menstruación.
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Durante la fase
folicular la estimulación de la hormona folículo estimulante (FSH) hace que entre 15 y 20 óvulos de ambos ovarios comiencen a madurar. Estos son encapsulados en folículos, pero sólo uno, excepcionalmente dos o más, llegará a estar lo suficientemente preparado para desprenderse, proceso llamado
ovulación.
El folículo produce estrógenos, los que estimulan la maduración del endometrio y la producción del moco en el cuello uterino. Gracias a esta mucosidad, los espermios pueden alojarse por algunos días en ese lugar, para luego viajar en oleadas hacia las trompas en busca del óvulo y así lograr la fecundación. Esto explica por qué una mujer puede embarazarse con una relación sexual ocurrida incluso 5 días antes de la ovulación.

La elevación de la hormona luteinizante (LH) provoca el desprendimiento del óvulo desde el ovario, siendo éste capturado por la trompa de Falopio.
En general, la ovulación ocurre entre el día 12 y 16 del ciclo, teniendo el óvulo una sobrevida aproximada de 24 horas, lapso en el cual existe la mayor posibilidad de que ocurra la fecundación, ya sea con un espermio alojado en la mucosidad del cuello uterino días antes o con uno ingresado ese mismo día.

El óvulo es fecundado en la trompa de Falopio y el embrión que se desarrolla viaja hacia el útero para implantarse en el endometrio alrededor de siete días después de ocurrida la ovulación.
El endometrio mantiene sus condiciones para recibir un embarazo por la acción de la gonadotrofina coriónica (HCG), que es secretada por los nuevos tejidos gestacionales.
Con la ovulación comienza la segunda fase del ciclo menstrual, la
lútea. El folículo se transforma en cuerpo lúteo, que produce altos niveles de progesterona. Si no se ha producido el embarazo, los niveles de estrógenos y progesterona caen entre 12 a 14 días después de la ovulación.
Este descenso hormonal provoca la descamación del endometrio que estaba preparado para recibir al embrión produciéndose la consiguiente menstruación. El día que aparece el sangrado menstrual es el día 1 de un nuevo ciclo.