Se denomina infertilidad a la
incapacidad de concepción espontánea después de uno a dos años de intento de embarazo. Implica que el embarazo será un desafío, no una imposibilidad, a diferencia de la esterilidad, que afecta al 3 - 5% de las parejas, y que consiste en una característica propia que se mantiene en el tiempo, debido a la cual no se pueden tener hijos. Sin embargo, los tratamientos actuales dan alternativas a casos que antes eran considerados fuera de toda posibilidad terapéutica.

Se estima que entre el
10 y 15% de las parejas sufre de infertilidad alguna vez en su vida. Décadas atrás se hablaba de un 8 a 10% de incidencia, lo que demuestra una tendencia al aumento.
Ahora hay un mayor diagnóstico, lo que podría explicar este incremento, pero hay cambios en los estilos de vida que inciden en esto, como el retraso en el inicio de la búsqueda de hijos, las enfermedades de transmisión sexual, el estrés y la contaminación ambiental.
Destronando la vieja percepción de que la infertilidad es asunto de las mujeres, se ha determinado que un 45% de los problemas son femeninos, un 45% es masculino, y el 10% restante se debe a causas desconocidas o mixtas. Dentro de este último grupo se encuentran las incompatibilidades entre los gametos y las moco-semen.