Diversos trastornos del sueño pueden afectar a un niño, aunque los de tipo obstructivo son los más frecuentes. Estos se manifiestan por ronquido al dormir, respiración laboriosa, sueño muy inquieto y, en algunos casos, interrupción de la respiración, con esfuerzo respiratorio mantenido o aumentado, fenómeno denominado apnea obstructiva. La causa más frecuente en el niño es la hipertrofia adeno-amigdaliana, aunque también puede ser otras enfermedades que predisponen a la obstrucción respiratoria durante el sueño.
Otros trastornos se manifiestan con apneas centrales, es decir, cese de la respiración sin esfuerzo respiratorio, episodios de “Aparente Amenaza de la Vida” (ALTE), diversos tipos de insomnio, narcolepsia, movimientos periódicos de extremidades, y las llamadas “parasomnias” como sonambulismo, terrores nocturnos y bruxismo (apretar los dientes al dormir), entre otras.
Algunas de las preguntas que los padres pueden hacerse son:
Mientras mi hijo(a) duerme:
• ¿Ronca frecuentemente?
• ¿Tiene el sueño muy inquieto, desarmando la cama o adoptando posiciones viciosas?
• ¿Presenta una respiración dificultosa o ruidosa?
• ¿Ha notado que presenta pausas respiratorias o apneas?
• ¿Presenta sudoración, llegando a mojar la ropa?
• ¿Se orina en la cama?
• ¿Le cuesta conciliar el sueño o una vez dormido despierta muchas veces?
• ¿Presenta sensaciones desagradables en las piernas, sintiendo la necesidad imperiosa de moverlas, lo que dificulta iniciar o mantener el sueño?
Durante el día:
• ¿Ha notado que su hijo(a) respira por la boca?
• ¿Ha notado o le han dicho que su hijo(a) tiene un comportamiento hiperactivo?
• ¿Se le ha diagnosticado un déficit atencional?
• ¿Su hijo tiene un rendimiento escolar deficiente?
• ¿Presenta conductas agresivas, irritabilidad?
• ¿Encuentra en su hijo(a) apatía, desgano o síntomas depresivos?
• ¿Presenta somnolencia diurna?
• ¿Se cansa fácilmente al hacer las tareas?
• ¿Le cuesta levantarse en la mañana?