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Ortodoncia

Dientes derechos, mordida correcta y perfil armonico

Las piezas dentales en mala posición y las irregularidades faciales siempre han despertado el ingenio humano, que busca normalizar todos los rasgos de la cara. Hasta el siglo XIX, sacar dientes, presionarlos con los dedos o limarlos era la mejor forma de obtener la sonrisa deseada.

A partir de entonces comenzaron a desarrollarse los tratamientos de ortodoncia y la cirugía ortognática como métodos científicos para corregir las anomalías. Ambas disciplinas se complementan para enderezar dientes, mejorar la oclusión -mordida-, y corregir la falta o exceso de desarrollo mandibular o maxilar.

 
1.-Ortodoncia: Dientes y oclusión
La ortodoncia utiliza los frenillos fijos como principal herramienta para solucionar la malposición dentaria y la mala oclusión no originada en deformidades esqueletales severas. Éstos se pueden utilizar a partir de los siete u ocho años -cuando el caso lo amerite-, y no existe una edad tope, ya que los dientes siempre se mueven; sólo se requiere una buena condición ósea y periodontal.

La preparación de los tratamientos de ortodoncia es particular, y para cada caso se realiza un completo examen clínico (se toman modelos de la boca, fotografías de la cara y boca, y radiografías). En Clínica Alemana se ingresan todos los registros del paciente a un programa especial de computación.

Con toda esta información se elabora un diagnóstico y un plan de tratamiento.

Gracias a este programa computacional se puede evaluar en forma más precisa la cara, tanto de frente como de perfil, para que el tratamiento no deteriore los rasgos, sino que los mejore. Esto implica incluso analizar cómo se verá la cara cuando envejezca, ya que los tejidos blandos cambian.

Cuando se comienza cerca de los ocho años, se puede enderezar dientes, corregir la oclusión y lograr que las piezas que vienen saliendo lo hagan adecuadamente.

Estos tratamientos duran de uno a dos años. A veces no es necesario hacer este tratamiento de primera fase, y basta con controles anuales para revisar la evolución dentaria.

Los pacientes que son tratados en primera fase pueden requerir ortodoncia cuando han completado su dentición permanente, entre los 11 y 13 años, para cerrar espacios remanentes y corregir en forma definitiva la oclusión. Estos tratamientos tienen una duración de entre uno y dos años.

En los adultos que nunca se trataron durante su infancia, se puede lograr los mismos beneficios, pero con un poco más de tiempo (dos a tres años). Es importante tener en cuenta que las fuerzas de masticación son hacia delante, por lo tanto, una malposición a los 16 años puede empeorar con el tiempo.

Estos problemas también pueden causar trastornos en las articulaciones temporomandibulares, que pueden llegar a provocar jaqueca y dolores de oído. Por estas razones es tan importante mejorar la oclusión de muchos adultos, además de la de los niños y adolescentes.

En algunos niños con anomalías esqueletales severas se utilizan aparatos ortopédicos, que estimulan el crecimiento de ciertas zonas o lo redirigen. Por ejemplo, se utiliza la máscara de tracción frontal que favorece el crecimiento del maxilar superior y mejora la oclusión y el perfil, ya sea como medida previa a una cirugía o como tratamiento único, según el caso. Aún cuando no mejore un 100% en una primera etapa, con estos aparatos mejora la calidad de vida de estos niños, permitiéndoles una adolescencia más grata.

Los frenillos también se utilizan como preparación para una futura cirugía ortognática. En el caso de los menores se realiza un tratamiento de primera fase alrededor de los ocho años -durante un año-, para camuflar la anomalía y redirigir el crecimiento.

De esta forma se les ayuda a tener una adolescencia más llevadera. Como la cirugía se puede efectuar a partir de los 18 años (antes sólo en situaciones excepcionales), la ortodoncia comienza a utilizarse uno o dos años antes .

2.- Cirugía Ortognática: Anomalías dento-esqueletales
La cirugía permite corregir irregularidades en los principales huesos que influyen en la mordida -maxilares y mandíbula-, ya que son los mayores determinantes en el perfil y sonrisa de una persona.

El problema con mayor prevalencia en Chile es la progenia mandibular -excesivo desarrollo de la mandíbula-, cuyos principales signos son la mordida invertida, el mentón dispuesto hacia adelante (y también hacia atrás), y la falta de desarrollo del tercio medio facial -parte baja de mejillas-.

salud periodontal -las encías se ven afectadas por una mala mordida, con lo que hay mayor pérdida de dientes-, la salud articular, la estética facial, la estabilidad -que los resultados duren en el tiempo-, y responder a las expectativas psicológicas del paciente.

Estas intervenciones se pueden comenzar a realizar una vez que el desarrollo óseo está completo, es decir, a los 18 años. Antes se efectúan sólo en casos excepcionales (una anomalía muy severa, con factor psicológico importante).

Para lograr el perfil armónico buscado, se llevan a cabo cuidadosos estudios, que incluyen una medición cefalométrica -evaluación de ángulos y proporciones mediante la radiografía del paciente-, un examen clínico -donde se toman medidas del rostro-, y una comparación con modelos que entregan las proporciones adecuadas.

Fuera de esto, siempre es necesaria una buena preparación ortodóncica, de modo de dejar los dientes en la posición adecuada para la cirugía, tratamiento que puede comenzar uno o dos años antes, según sea el caso.

La cirugía puede ser mandibular, maxilar o combinada. En caso de ser necesario, se colocan injertos que permiten una mayor armonía facial.


Odontología
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