Caminata

“El soberano vigorizador del cuerpo es el ejercicio, y de todos los ejercicios, caminar es el mejor”. Thomas Jefferson, ex Presidente de los Estados Unidos.

Caminar 30 minutos al día reporta más beneficios de los que uno se podría imaginar, ya que además de ser una excelente herramienta para mantenerse en forma, es un aliado indispensable para mantener una buena salud cardiaca.

La caminata también contribuye al buen funcionamiento pulmonar, fortalece los huesos, ayuda a controlar ciertas enfermedades sistémicas, regula la presión arterial y evita el sobrepeso.

Pero eso no es todo. La caminata posee también otros atractivos: no es necesario pagar por realizarla, se puede hacer solo o acompañado, no tiene límite de edad,  permite ir de un lado a otro y sólo requiere que tengamos ganas de iniciarla. Sin embargo, para que esta actividad resulte placentera y agradable, es necesario tomar en cuenta algunas consideraciones:

La caminata es un ejercicio aeróbico que ayuda a controlar el peso, quema grasa, aumenta la masa muscular, condiciona el corazón y el sistema respiratorio, favorece el sistema inmune, reduce el estrés, combate la depresión, aumenta el flujo de oxígeno a través del cuerpo y promueve una sensación de fortaleza y bienestar general.

También es bueno para el espíritu, porque nos pone en contacto con la naturaleza y el aire libre.



• No salga a caminar a pleno sol. Prefiera las mañanas o las tardes

• Utilice ropa cómoda. Nunca salga a caminar con prendas ajustadas

• Nunca olvide ir con unos buenos zapatos, ojalá ligeros pero firmes

• Escoja una superficie plana, como las veredas o el interior de los centros comerciales

• Permanezca erguido y no se incline demasiado

• Beba agua antes, durante y después de la caminata

• Un paso vigoroso y rápido es bueno, pero también lo es si camina despacio

• Diviértase caminando: descubra nuevas rutas y lugares

• Si usted ya la ha incorporado como una práctica habitual en su vida, combine este excelente ejercicio con una rutina de precalentamiento:
- Mueva la cabeza, alternando de derecha a izquierda
- Suba y baje los hombros, y luego muévalos hacia adelante y hacia atrás
- Eleve los brazos a la altura de la cara y luego regréselos a su posición original
- Con las manos en la cintura, flexione el tronco hacia la derecha y vuélvalo a la posición central. Haga lo mismo con la izquierda.
- Eleve ligeramente sus piernas, alternándolas de a una.


Con la colaboración del Dr. Gonzalo Fernández, traumatólogo de Clínica Alemana.