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Suplementos para deportistas

Durante los últimos años, los suplementos para deportistas -en forma de píldoras, polvos o bebidas- han entrado con mucha fuerza en el mercado, debido a la premisa de que con ellos es posible conseguir un mayor rendimiento físico, incrementar la masa muscular y optimizar el gasto energético. Sin embargo, las consecuencias de este consumo están siendo estudiadas por algunos científicos, quienes sostienen que muchos de ellos no son efectivos o que sólo producen pequeños cambios.

Pero más allá de si estos suplementos tienen o no alguna utilidad, actualmente se debaten los posibles efectos negativos que están ocasionando en las personas.

La creatina, por ejemplo, es una sustancia utilizada para promover el rendimiento energético muscular. Si se utiliza sin estar bien indicada o sin la supervisión adecuada, puede causar trastornos renales en individuos susceptibles, y también está asociada a  calambres musculares.

La efedrina, un estimulante que actúa como anfetamina, puede causar alzas de presión arterial y frecuencia cardiaca, y está asociada a decenas de muertes por ataques cardiacos.

Como estos suplementos pueden adquirirse en tiendas especializadas o en los mismos gimnasios, no existe ninguna regulación sobre su venta. Por eso es recomendable no consumirlos, y optar a cambio por una dieta balanceada y un programa de entrenamiento disciplinado.

 Esteroides anabólicos





Son hormonas que se utilizan fundamentalmente para obtener un desarrollo de la masa muscular. Forman parte de la familia de los esteroides, pero no se utilizan con fines terapéuticos, sino para generar cambios orgánicos que van más allá de lo fisiológico, como aumentar la masa muscular por sobre las dimensiones normales, produciendo efectos colaterales no dimensionados.

Los esteroides anabólicos incluyen testosterona y sustancias sintéticas relacionadas con ésta, y sus efectos secundarios van desde hipertrofia muscular hasta modificaciones en el fenotipo masculino y femenino. En hombres puede promover el desarrollo de mamas, acné, caída del cabello y aumento de conductas agresivas. Mientras que en mujeres, puede estimular el desarrollo de vello facial, variación en el tono de la voz, androgenización y cambios en la sensibilidad a la insulina.

Lo más alarmante es que su uso se ha relacionado con un mayor riesgo de  enfermedad cardiovascular, incluyendo ataques y paros cardiacos en personas menores de 30 años. Asimismo, las dosis de esteroides anabólicos ingeridas incrementan los niveles de colesterol LDL.

Actualmente, su consumo está prohibido por la mayoría de los organismos deportivos profesionales y aficionados, ya que pueden afectar el resultado de las competencias debido a que ocasiona una mejora en el rendimiento físico.


Con la colaboración del Dr. Gonzalo Fernández, traumatólogo de Clínica Alemana.